jueves, 6 de agosto de 2015

17 ODS

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos

1. Erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo
2. Poner fin al hambre, conseguir la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible
3. Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos para todas las edades
4. Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos
5. Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas
6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos
7. Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos
8. Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos
9. Desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación
10. Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos
11. Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
12. Garantizar las pautas de consumo y de producción sostenibles
13. Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (tomando nota de los acuerdos adoptados en el foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático)
14. Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible
15. Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica
16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles
17. Fortalecer los medios de ejecución y reavivar la alianza mundial para el desarrollo sostenible
Si desea obtener más información sobre el proceso de la agenda para el desarrollo después de 2015 y el grupo de trabajo abierto sobre los objetivos de desarrollo sostenible, acceda a la Plataforma de conocimiento para el desarrollo sostenible.
Tomado de:

sábado, 11 de julio de 2015

Medición de la pobreza

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Notas
Sobre la Canasta Básica Alimentaria
Evaristo Hernández
Julio 2015

1. En El Salvador y en el resto del mundo se ha venido midiendo la pobreza a partir de los ingresos monetarios principalmente, los ingresos monetarios necesarios para adquirir una canasta de alimentos básicos, una Canasta Básica Alimentaria.

2. Aunque los ingresos monetarios necesarios para adquirir la Canasta Básica Alimentaria son una forma importante para la medición de la pobreza, existen otras dimensiones, diferentes de los ingresos monetarios para la adquisición de la Canasta Básica Alimentaria, en que se evidencia la pobreza. La pobreza se puede medir de acuerdo a condiciones de Salud, de Educación, de Vivienda, de Seguridad Pública, entre otras dimensiones.

3. En El Salvador estamos avanzando en las formas de medición de la pobreza. Por un lado, consideramos, que la Canasta Básica Alimentaria, debe ser actualizada en lo posible, debido a que la forma de consumo entre lo urbano y lo rural se ha venido uniformizando conforme avanzan los procesos de urbanización y cierta variedad de alimentos son consumidos tanto en lo urbano como en lo rural. De manera que se puede aspirar a tener una Canasta Básica Alimentaria única, y con ello se abre la posibilidad de trazar líneas de pobreza unificadas para el campo y la ciudad.

4. Por otro lado la Canasta Básica Alimentaria debe ser actualizada debido a que los requerimientos nutritivos de la población han variado en razón a descubrimientos de necesidades y bienes alimenticios necesarios para sostener la vida humana. Considerando estos cambios, la Canasta Básica Alimentaria, pasa, por ejemplo, de tener 16 alimentos, en la actualidad, en la CBA oficial, a tener 31 alimentos en la CBA propuesta, en términos monetarios redondos esto implica un cambio de 160 dólares mensuales para adquirir la CBA oficial actual a 260 dólares mensuales para adquirir la CBA propuesta. Y aún así, puede considerarse baja, pues la Canasta Básica Alimentaria, en su medición, supone el abastecimiento de las necesidades alimenticias de un hogar de 4 personas.
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Citas para un análisis de la pobreza

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La inflación, que corresponde al aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios dentro de un período establecido, obtiene su comportamiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La Dirección General de Estadísticas y Censos (Digestyc) se encarga de calcular mes a mes este índice tras sondear el costo de unos 196 bienes y 42 servicios.
El último reporte de la Dirección apunta a que en los primeros dos meses del año la inflación anual descendió 1.05%, con 1.66 puntos porcentuales, frente al margen anual registrado hasta febrero de 2014 que fue de 0.61%.
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(--)
De la población total ¿cuál es el índice de pobreza en El Salvador?
“Hay que comenzar indicando cuál es el método oficial de medición de pobreza en El Salvador, que es a través de los ingresos que los hogares obtienen y esto se compara con el costo de la Canasta Básica Alimenticia (CBA), entonces se obtienen los porcentajes de pobreza”, asegura el economías Francisco Lazo, quien agrega que por lo tanto existen dos categorías: la urbana y la rural, en cuyas realidades difiere el costo de la CBA.
Entonces, los índices de pobreza son tremendamente frágiles para medir una realidad. Todo depende los precios de las CBA en momentos. Por ejemplo, si hay sequía y escasean el frijol, el maíz y el arroz (integrantes de la CBA); entonces, estamos jodidos, la pobreza se alza
(...)
“En el año 2013 el indicador de pobreza global era de 29.59 % de los hogares; es decir, que la tercera parte de los hogares están en situación de pobreza. En el 2009 cuando Mauricio Funes asumió la Presidencia, la pobreza era de 39.95 %, es decir, ha bajado en 10 puntos. No todo ha sido lineal en la reducción, porque en el año 2011 como producto de la tormenta E12, subieron los precios de los alimentos, entonces la pobreza subió a 40.5 %, aunque después hubo estabilidad de precios, manteniéndonos abajo del 30.00% en el 2013.
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(...)
La rápida recuperación del dólar -la más rápida en 40 años- es ideal para el viajero estadounidense, pero es dolorosa para muchos países extranjeros y para las grandes empresas que operan en el extranjero. Es posible que los países emergentes estén siendo los más afectados por ello.
(...)
El resultado es que los inversores están escapando. Solamente invirtieron 16,000 millones de dólares en acciones y bonos de mercados emergentes en marzo, según el Institute of International Finance. Desde 2010, los mercados emergentes han tenido un promedio mucho mayor que eso, de alrededor de 22,000 millones de dólares por mes.
(...)
Eso es un problema importante para los países emergentes y las empresas que tienen deuda denominada en dólares estadounidenses. El pago de esa deuda en dólares se hace cada vez más cara y cuando pagan con su moneda local, pierde valor rápidamente.
(...)

Las acciones de los mercados emergentes son relativamente baratas en comparación con sus contrapartes estadounidenses, pero las pérdidas en las divisas asustan a los inversionistas extranjeros. Cuando quieren convertir sus ganancias en dólares, una moneda erosionada recorta parte o la totalidad de las ganancias.

El S&P 500 ha tenido un 2015 inestable, pero sigue registrando un alza de 12% en el último año. En contraste, el índice de mercados emergentes MSCI ha bajado -1.5%.

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La canasta básica del 2014

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Se reproduce esta nota para efectos de análisis.
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La canasta básica urbana subió $17.9 y la rural, $12.5. Alza se dio entre noviembre 2013 a 2014.
Karen Molina negocios@eldiariodehoy.com
La canasta básica urbana, que incluye 11 productos básicos de la dieta alimentaria, ya cuesta casi los $200 y aumentó $17.9 entre noviembre de 2013 y el mismo mes de 2014.

Según las cifras de la Dirección General de Estadísticas y Censos (Digestyc) entre octubre y noviembre de 2014 este grupo de alimentos llegó a costar $193.10 y $191.83, respectivamente; las cifras más altas de 2014 e incluso las más altas de los últimos 10 años.

Al comparar su costo actual con el del año pasado, el aumento es de $17.9, es decir que ahora las familias tienen que gastar más por comprar los insumos básicos para comer.

En 10 años esta canasta ha aumentado casi $60, pues en 2004 costaba $130.

La canasta básica rural, que incluye nueve productos básicos también es más cara hoy en día.

De acuerdo con las cifras oficiales, a noviembre de 2014 su precio era de $135.98 y, entre agosto y octubre pasados, experimentó cifras más altas que rondaron los $138 y $139.

El aumento de la canasta rural respecto al año pasado fue de $12.5.

Hace 10 años este conjunto de alimentos costaba $101 por lo que su precio subió $40 respecto al valor de 2004.

El alto precio del maíz, las harinas e indiscutiblemente, el alto precio de los frijoles, que marcaron 2014, son responsables de que esta canasta sea más cara actualmente.

Solo los frijoles llegaron a costar hasta $1.50 la libra cuando regularmente se compraban en $0.60. Además la libra de maíz pasó de $0.17 a $0.25, según reportes que este mismo periódico constató en los principales mercados del país el año pasado.

La sequía y, por ende, la baja producción de granos básicos a nivel nacional encareció todos los productos. El Ministerio de Agricultura y Ganadería argumentó que el alza se debía a un acaparamiento de productos.

El precio de la canasta alimentaria no ha disminuido pese a que el Índice de Precios al Consumidor fue de apenas el 0.5 % a noviembre de 2014.

La canasta tampoco ha bajado a pesar de que los precios del petróleo están cayendo a nivel internacional abaratando el transporte de alimentos.

Sin embargo, el economista Rigoberto Monge explicó que a pesar de que el combustible ha bajado de precio, es la canasta básica la que tiene una mayor ponderación dentro de la canasta de mercado (que incluye bienes y servicios), pues es del 26 % mientras que los combustibles representan solo el 12 % dentro de la canasta de mercado.

Por su parte, la diputada de ARENA, Mariela Peña Pinto, presentó ayer una iniciativa de ley para que el resto de diputados vote para derogar el impuesto de $0.02 que se aprobó en 2009.

De acuerdo con la legisladora, los salvadoreños ya no pueden cargar con más impuestos, pues con el alza que ha tenido la canasta básica en el último año, el dinero no le alcanza a las familias.

Si bien es cierto que el salario mínimo aumentó el 4 % a partir de este año, Peña Pinto asegura que este monto no es suficiente para cubrir las necesidades de la población.

El sueldo mínimo más alto que se paga actualmente es de $251 y el más bajo de $98.70.


Tomado de:
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_completa.asp?idCat=47861&idArt=9402300
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domingo, 19 de abril de 2015

Vigencia de la Ley DIGESTYC

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La Prensa Gráfica

Tomado de:


Avalan constitucionalidad de Ley Orgánica del Servicio Estadístico Nacional

8 de Marzo de 2013 a la(s) 10:35 - Gloria Flores

La CSJ determinó que es constitucional la ley que obliga a las personas a brindar datos en los censos que lleva a cabo la DIGESTYC

La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) declaró constitucional los artículos 14,15 y 18 de la Ley Orgánica del Servicio Estadístico Nacional, que establecen la obligación de las oficinas estatales, autónomas, personas naturales y jurídicas a brindar información requerida a la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC).

Según la demanda de inconstitucionalidad presentada ante la Sala, los artículos mencionados vulneraban el derecho a la autodeterminación informativa, ya que obligaban a suministrar los datos sin tener oportunidad de excusa y bajo pena de multa.

Asimismo, la demanda exponía que la recolección de datos incluía aspectos concernientes a la vida privada, como origen racial, religión, sexo, lugares de trabajo o estudio, problemas legales, ingresos económicos, entre otros.

La sentencia de la Sala aclara que, pese a que existe la obligación de aportar la información solicitada por el servicio estadístico nacional, las personas no tienen la obligatoriedad de brindar la información relacionada con los datos personales, mencionados anteriormente. Para ello debe existir una autorización de brindar datos de manera anónima.
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sábado, 11 de abril de 2015

Salarios Mínimos en América Central

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SALARIOS MÍNIMOS EN AMÉRICA CENTRAL

PaísesSalario por HoraSalario DiarioTotal Mensual
Moneda Nacional
Total Mensual USD
PanamáN/DN/DB 624 /488624
Costa Rica¢ 1312¢ 8618¢ 257219516.49
HondurasL 42L 337L 7,419353.7
GuatemalaQ 7Q 63,7Q 2161273,54
El SalvadorUSD 1,01 USD 8,08 USD 242,40 242,45
NicaraguaN/DN/DN/D115,40
En las referencias los salarios mínimos corresponden a períodos del 2010 al 2014.
Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Salario_minimo

jueves, 2 de abril de 2015

Pobreza Absoluta y Pobreza Relativa

Notas Iniciales
Dos criterios sobre la medición de la pobreza

1. La pobreza tiene dos categorías asociadas: la pobreza absoluta y la pobreza relativa. 

2. Los criterios para examinarla tienen dos dimensiones: desde el punto de vista de la economía como ciencia y desde el punto de vista de la economía como técnica.

3. Desde el punto de vista de la economía como ciencia, son leyes económicas las que rigen la existencia de la pobreza absoluta y relativa. Los dos tipos de pobreza aumentan en tanto que aumenta el crecimiento de la población asalariada sin propiedad de medios de producción y aumenta la concentración del ingreso, la concentración y la centralización del capital. De acuerdo a leyes del desarrollo capitalista se genera riqueza generando pobreza; como producto de avances tecnológicos que se realizan para producir más mercancías en el menor tiempo posible por el lado de los trabajadores crece el desempleo, la rigidez o la depreciación de los salarios en procesos cíclicos que agudizan estos problemas de salarios bajos y desempleo y por el lado de los empresarios capitalistas crece la concentración de los ingresos y la propiedad polarizando a la sociedad en su conjunto.

4. Desde el punto de visa de la economía como técnica son definiciones que intentan precisar categorías de pobreza absoluta y pobreza relativa para efectos de medición y comparación estadística. La medición de la pobreza absoluta está relacionada con la cantidad de personas u hogares que no tienen posibilidades de satisfacer los requerimientos mínimos para sobrevivir en cuanto, principalmente, al consumo de alimentos, que se mide por medio de la Canasta Básica Alimentaria. También se le llama pobreza extrema a la pobreza absoluta y para su medición se toma en consideración, como se dijo, la denominada Canasta Básica Alimentaria. La pobreza relativa se refiere a la cantidad de personas u hogares que habiendo superado el criterio de pobreza extrema se encuentra dentro de un límite histórico y geográfico de adquisición de bienes y servicios "necesarios y convenientes para la vida" digamos, recordando al siempre viejo y siempre joven Adam Smith. La pobreza relativa se utiliza para realizar comparaciones, por ejemplo, entre los que se consideran pobres tanto en países desarrollados como en subdesarrollados. En algunos casos la pobreza relativa se calcula comparando precios de la Canasta Básica Total, que incluye la Canasta Básica Alimentaria pero ademán una, digamos, "Canasta Básica No Alimentaria" es decir incluye bienes básicos que no son alimentos; en otros casos, la línea de pobreza relativa se calcula multiplicando por dos la Canasta Básica Alimentaria, consideramos, para emular la Canasta Básica Total, probablemente debido a que usualmente la Canasta Básica Total, ronda en cuanto a precios, en cuanto a medición monetaria, la Canasta Básica Alimentaria duplicada.

Evaristo Hernández
abril/15
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Medición de la Pobreza

Marxismo y medición de la pobreza


El nivel de la pobreza en Argentina es tema de debate entre investigadores en ciencias sociales. En esta nota presento un punto de vista basado en la teoría de Marx.

El debate

La discusión arranca, en buena medida, con las mediciones del INDEC. Según este organismo, actualmente en Argentina solo el 8% de las personas, y el 5,7% de los hogares estaría por debajo del índice de pobreza. El INDEC obtiene este resultado porque considera un costo extremadamente bajo de la Canasta Básica Total (la CBT toma en cuenta los bienes que serían necesarios, según el INDEC, para que una persona, o una familia, no sean pobres). Así, en febrero de 2012, un adulto que recibiera $465 por mes (poco más de 100 dólares) no debería ser considerado pobre. Aunque mucha gente de “izquierda- K” no defiende explícitamente semejantes cifras, guarda silencio y disimula el asunto. Como he argumentado en otra nota, se trata de una posición reaccionaria, ya que todo lo que disimule los índices de pobreza (y de indigencia; aunque aquí me voy a concentrar en la pobreza), juega un rol contrario a los intereses populares.

Más interesante, sin embargo, es la postura de los partidarios del gobierno que admiten que las cifras del INDEC no se pueden defender. En este enfoque, se sostiene que si bien la pobreza es más alta que lo que dice el INDEC, de todas formas bajó mucho, y ya se encuentra a niveles anteriores a 1980. El exponente más destacado de esta postura es Artemio López, director de la consultora Equis. Según Equis, la pobreza de los hogares en Argentina se ubicaría en 20,9%, (nivel en agosto de 2011), y comprendería 8,4 millones de personas. Este cálculo resulta de tomar una canasta de $1837 mensuales para la familia compuesta por cuatro personas. Artemio López afirma que se trata de un nivel de pobreza más bajo que el de 1980, cuando era del 24%. Por supuesto, es mucho menor que el pico del 57,5%, alcanzado en octubre de 2002. También para el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina, vinculado a la CTA oficialista, la pobreza sería del 21,8% (primera mitad de 2011). Esto se debe, de nuevo, a que considera que los precios de los artículos de la canasta básica no son los que dice el INDEC.

En la posición opuesta encontramos al Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la UCA. Según este instituto, hoy el nivel de pobreza es del 34,9%. Esta cifra surge de considerar que la canasta se ubica, para una familia tipo de los conglomerados urbanos, en $2150 (segundo semestre de 2011); y de una investigación realizada sobre una muestra de 1722 hogares. También la CTA no oficialista calcula un nivel de pobreza en alrededor del 35%. Frente a estas últimas cifras, Artemio López reivindica su medición de la canasta básica (alrededor de los $1800, como vimos), y sostiene que un índice de pobreza superior al 30% carece de sentido. Es que se trataría de un nivel apenas un poco más bajo que el 37,7% que había en 2004. Pero por aquel año la desocupación era del 15,3% (hoy es 7,3% en Gran Buenos Aires); el trabajo informal llegaba al 47,7% (hoy es del 34,5%); y no existía la Asignación Universal por Hijo. Recordemos que la AUH hoy estaría alcanzando a 1,9 millones de hogares, y representa $270 por hijo. Este último argumento nos parece importante, ya que el ingreso de $540 (familia con dos hijos) cubre el 30% de lo que Equis considera la canasta básica. Aclaremos, de todas formas, que no es cierto que la pobreza en 1980 era la que dice Artemio López. Tomando los datos que presentan Altimir, Beccaria y González Rozada, de CEPAL, el nivel de pobreza (en Gran Buenos Aires) era del 5% en 1974 y del 6% en 1980. En 1986 superaba el 9%, y llegaba al 25% en 1990. Con la recuperación de los primeros años de la década del 90 vuelve a bajar, y se ubica en el 15% en 1994. Sin embargo, aumenta rápidamente a partir de la recesión de 1999, y en 2000 alcanzaba el 21%. Es durante la crisis de 2001-2 que sube vertiginosamente: en octubre de 2001 llegaba al 38,3%, y un año después superaba el 57%, como ya hemos señalado. Por lo tanto, se puede decir que después de casi una década de crecimiento a altas tasas, y políticas de “inclusión social y redistribución del ingreso”, la pobreza, medida por los K partidarios, está a niveles más altos que a mediados de los años 90, y también que en los 1980; y que es similar a la que había en 2000, pero mucho más baja que la que se alcanzó durante la depresión 2001-2. Queda por discutir, por otra parte, hasta qué punto la CBT puede adquirirse con $1800, como sostiene Equis. Pero al margen de este debate, nos parece importante que se ubique en una justa perspectiva el nivel de la pobreza en relación a lo sucedido en Argentina en las últimas décadas.

Pobreza absoluta y relativa

Por detrás del debate de las cifras subyace, sin embargo, otra polémica, que tiene que ver con la noción misma de pobreza. Es que además de la discusión acerca de si los bienes que integran la CBT pueden obtenerse en los negocios a los precios que dicen el INDEC, Equis o el Observatorio Social de UCA, está la cuestión de si la disposición de esos bienes alcanza para definir que alguien no es pobre. ¿Por qué, por ejemplo, no definir la línea de pobreza a partir del salario mínimo y vital? Recuerdo que el salario mínimo y vital, en principio, considera cuánto ingreso debe tener un individuo, que no tiene cargas familiares, para disponer de “alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento”. En el segundo semestre de 2011 el salario mínimo, vital y móvil era de $2300 (a partir del 1º de agosto). Alguien que, por ejemplo, no puede afrontar ir al menos una vez por mes a un entretenimiento popular (digamos, el fútbol), o acceder a una asistencia sanitaria mínimamente eficiente, ¿no debería ser considerado pobre?

En un sentido similar, tenemos la medición de pobreza por las llamadas Necesidades Básicas Insatisfechas. Así, el INDEC considera pobres a los hogares que al menos reúnan una de las siguientes condiciones: en materia de hacinamiento, cuando vivan más de 3 personas por cuarto; cuando sean viviendas precarias (por ejemplo, pisos de tierra) o piezas de inquilinato; cuando no haya ningún tipo de retrete; cuando los niños de entre 6 y 12 años no asistan a la escuela; y los hogares con 4 o más personas por miembro ocupado y cuyo jefe tenga baja educación (hasta segundo grado). De acuerdo al INDEC, en 1980 el 22,3% de los hogares tenía NBI, en 1991 el 16,5% y en 2001 el 14,3%. Entonces, tanto en la década de 1980, como en la de 1990, la pobreza, medida por las NBI, habría estado reduciéndose. Dado que este relevamiento se hace con los censos, todavía no está disponible el que corresponde a 2010. De acuerdo a una investigación del Programa del Observatorio de la Deuda Social Argentina, y a pesar de las fuertes mejoras registradas a partir de 2004, en 2010 el 20% de la niñez urbana tenia NBI, esto es, sufría algunas de las privaciones mencionadas.

Por supuesto, pueden combinarse las mediciones según el enfoque de las NBI y según la Línea de Pobreza, de manera que algunos hogares pueden ser pobres según un enfoque, y no ser pobres según el otro. Digamos también que una variante del enfoque de las NBI es el que emplea el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, que elabora un índice de pobreza humana para los países en desarrollo que toma en cuenta la probabilidad al nacer de alcanzar los 40 años de edad; la tasa de alfabetismo; el porcentaje de la población que tiene acceso al agua potable; y el porcentaje de niños con deficiencias de peso. A lo que habría que agregar las consideraciones de Amartya Sen acerca de la necesidad de evaluar qué pueden hacer los individuos con determinado ingreso, según las condiciones sociales, culturales e históricas. Pero no vamos a seguir esta línea, porque queremos concentrarnos en la noción de pobreza que sustenta las mediciones habituales, en Argentina, y en la mayoría de los países del mundo. El problema es que todas ellas parten de concebir a la pobreza en términos absolutos. Esto es, en lo esencial los organismos gubernamentales establecen una canasta de bienes necesarios para mantener cierto un nivel de vida, y consideran que son pobres aquellos que no tienen ingresos suficientes para adquirir esa canasta. Esta evaluación nos dice que se está concibiendo a la pobreza en términos absolutos. Este enfoque fue sintetizado por Artemio López cuando, defendiendo, por TV, su evaluación de la pobreza en Argentina, sostuvo que el parámetro para medirla era tan fijo y establecido como podía serlo el metro patrón para medir distancias.

Pues bien, frente a este abordaje, que en el fondo es a-histórico, se levanta otro, que sostiene que la pobreza es relativa. Una idea que ya estaba en Adam Smith, cuando definía la pobreza como la falta de aquellas necesidades que la costumbre de un país hace que sea indecente que tanto la gente acomodada, como la clase baja carezcan de ellas. La misma idea, en sustancia, encontramos en Marx.

Pobreza en Marx y plusvalía relativa

Efectivamente, la posición de Marx es que la pobreza es, en lo esencial, histórica y social, y por lo tanto relativa. Por eso, el metro patrón puede y debe permanecer invariable durante siglos (y cuanto más invariable, mejor), pero el “metro” para medir la pobreza, en cambio, debe determinarse a partir de una concepción histórica y social. Esto se debe a que la pobreza hay que ponerla en relación con el desarrollo de las fuerzas productivas; en otras palabras, en relación con la riqueza general de la sociedad. En consecuencia, no tiene mucho sentido medir la pobreza según algún patrón fijo de bienes materiales, ya que la disponibilidad de los mismos está variando según evoluciona la sociedad. Por esta razón es que Marx pensaba que, si bien la pobreza en términos absolutos tendía a disminuir con el desarrollo capitalista, podía estar incrementándose en términos relativos. Esto sin perjuicio de que haya largos períodos, de crisis y depresiones económicas, en los cuales la pobreza aumenta en términos absolutos, y amplias masas son arrojadas a la desesperación y el pauperismo más absoluto.

La idea de que el salario, y por lo tanto la pobreza, son nociones relativas, está claramente planteado enTrabajo asalariado y capital. Allí Marx escribe que “ante todo, el salario está determinado por su relación con la ganancia, con el beneficio del capitalista; es un salario relativo”. Y especifica que el salario relativo “expresa la participación del trabajo en el nuevo valor creado por él”. También en el mismo texto, y hablando de los períodos en que aumenta el capital productivo, y por lo tanto la demanda de trabajo y los salarios, explica: “Una casa puede ser grande o pequeña, y en tanto las casas circundantes sean igualmente pequeñas, la misma satisface todos los requisitos sociales que se plantea una vivienda. Pero si se levanta un palacio junto a la casita, ésta se reduce hasta convertirse en una choza”. Refiriéndose a la distribución de la riqueza social entre el capital y el trabajo, explica que si la parte del primero aumenta con relación al segundo, habrá crecido el poder del capitalista sobre el trabajador. Es por esto que hace hincapié en la caída relativa del salario, a medida que aumenta la concentración de la riqueza en el polo del capital. Por consiguiente, aumenta la distancia entre el capital y el trabajo. Este es el sentido de fondo de la noción de plusvalía relativa, ya que pone en evidencia que la explotación (y por lo tanto la pobreza relativa) puede estar aumentando, a pesar de que se mantenga la canasta salarial, o incluso aumente.

Para bajar a tierra esto, en relación a la medición de la pobreza, supongamos que en una medición realizada en 1990 se constata que en determinada localidad de Argentina el 10% de las viviendas no disponen de un retrete, y por lo tanto esos hogares se clasifican como pobres. Supongamos que en 2012 se realiza una nueva medición, y la situación sigue igual. ¿Se mantiene el mismo nivel de pobreza (medida según las NBI)? La respuesta de alguien que cree que existe un patrón fijo (al estilo del metro), es afirmativa. Pero desde el punto de vista del marxismo, la respuesta es inequívoca: la pobreza aumentó, porque en los últimos 20 años hubo un desarrollo de las fuerzas productivas, y cada vez hay menos “justificación” para que los hogares no tengan retretes. La noción de pobreza relativa, vinculada entonces a la de plusvalía relativa (o sea, a la plusvalía que surge del abaratamiento de los bienes salariales por aumento de la productividad) es profundamente crítica de la sociedad existente.

Una medición alternativa

Lo anterior se puede reflejar, de alguna manera, en la medición estadística de la pobreza. Por caso, la Unión Europea considera pobres a aquellos hogares, o individuos, que reciben menos del 60% de la mediana del ingreso (se toma la mediana porque es menos sensible que la media a los valores extremos). Aplicando este criterio a Argentina, deberíamos decir que en el segundo semestre de 2011 eran pobres los hogares que recibían menos de $2718 al mes ($4530 era la mediana). Una cifra para “trazar la raya” de la pobreza muy superior a la que presentan Equis, la CTA oficialista, o la UCA. Si tenemos en cuenta que, según el INDEC, en el tercer decil los ingresos oscilaban entre $2200 y $2996, resulta que,con las propias cifras del INDEC, serían pobres casi el 30% de los hogares (debe tenerse en cuenta que, además, el 1% de los hogares no reciben ingresos).

En conclusión, lo que queremos marcar con esta nota es la necesidad de rescatar este aspecto, profundamente crítico, de la teoría marxista, a la hora de discutir qué es pobreza, y cómo medirla.

Textos citados:

Altimir, O.; L. Beccaria; M. González Rozada (2002): “La distribución del ingreso en Argentina, 1974-2000”,Revista de la Cepal 78, diciembre.

Marx,K.(1849):“Wage, Labour and Capital”,
http://www.marxists.org/archive/marx/works/cw/volume09/index.htm.
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Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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martes, 17 de marzo de 2015

Conferencia Estadística de las Américas

*Las negrillas son para efectos de estudio*

Sobre la Conferencia Estadística de las Américas de la CEPAL
Resolución 2000/7 del Consejo Económico y Social

1. Naturaleza: La Conferencia Estadística de las Américas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe será un órgano subsidiario de la Comisión que contribuirá al progreso de las políticas y actividades de estadística en los países de la región.

2. Objetivos: 

a) Promover el desarrollo y mejoramiento de las estadísticas nacionales y su comparabilidad internacional, teniendo presentes las recomendaciones de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas, los organismos especializados y otras organizaciones que se consideren pertinentes; 

b) Promover la cooperación internacional, regional y bilateral entre las oficinas nacionales y los organismos internacionales y regionales; 

c) Preparar un programa bienal de actividades de cooperación regional e internacional que, con sujeción a la disponibilidad de recursos, responda a las demandas de los países de la región.

3. Composición: Serán miembros de la Conferencia los países que son miembros de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

4. Reuniones de la Conferencia: La Conferencia celebrará sus reuniones ordinarias cada dos años. La Conferencia podrá aceptar la invitación de un gobierno miembro para celebrar la reunión ordinaria en ese país.

5. Comité Ejecutivo: La Conferencia elegirá a un Comité Ejecutivo, de acuerdo con los reglamentos establecidos por la Comisión. El Presidente del Comité Ejecutivo también presidirá las sesiones de la Conferencia. El Comité Ejecutivo estará facultado para citar a una reunión extraordinaria entre las reuniones ordinarias.

6. Secretaría: La secretaría de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe estará a cargo de la secretaría de la Conferencia. La secretaría pondrá a disposición de la Conferencia los documentos y las instalaciones que hayan sido aprobados por la Comisión.

FUENTE: Naciones Unidas. Resoluciones y decisiones aprobadas por el Consejo Económico y Social en su período de sesiones sustantivo de 2000 (5 a 28 de julio de 2000). 15 de agosto de 2000. (E/2000/INF/2/Add.2)

Tres divisiones de la Estadística

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Apuntes
Divisiones de la Estadística

La estadística tiene dos divisiones básicas: una detecta lo que es y otra lo que debe ser. En lo que es hay descripción y análisis y en lo que debe ser hay probabilidades reales y probabilidades ideales. La estadística estima la realidad que es y las probabilidades estiman lo que la realidad será de manera cuantitativa principalmente. La parte de la estadística que trata de lo que es, lo describe, y por ello se denomina "estadística descriptiva". La estadística descriptiva sirve de base para la "estadística analítica" que implica el conocimiento de categorías, leyes y teorías de las ciencias a las que se aplique el método estadístico. La estadística de lo que debe ser implica el estudio de las probabilidades, de que se supone o infiere que sea el comportamiento de un fenómeno, por ello se llama "estadística inferencial".

Evaristo Hernández
Marzo 2015
Referencias:

Universidad de Los Andes, Estadística, Definición

lunes, 16 de marzo de 2015

Chackiel, Censos de Amèrica Latina

*Las negrillas son para efectos de estudio.*

LOS CENSOS DE AMERICA LATINA: NUEVOS ENFOQUES

Juan Chackiel[1]
Introducción

Los censos de la década del 2000 en América Latina enfrentan varios desafíos, algunos de ellos nuevos y otros de más larga data. A comienzos de la década todo parecía apuntar hacia una reactivación económica y, por lo tanto, a un alivio en las presiones fiscales. Sin embargo, la situación de los últimos años, por variadas razones, muestra un continente con dificultades económicas importantes y con una fuerte restricción del gasto fiscal. Ello, obviamente, repercute sobre los censos que son operaciones de alto costo y requieren de un financiamiento oportuno para cumplir cada etapa programada y asegurar la calidad de los resultados.

También existen desafíos en términos del contenido de los censos para responder a los problemas actualmente vigentes en los países. Cabe aquí mencionar en primer lugar los problemas sociales, fundamentalmente la pobreza e inequidades, la situación ambiental, las reformas en los sistemas de salud y seguridad social, etc.

La sección I de este trabajo se refiere a algunos antecedentes sobre la tradición censal de la región, luego en la sección II se muestra la inserción de los censos de población y vivienda como parte del Sistema Estadístico Nacional. En la sección III se hace referencia a algunos de los aspectos financieros relativos a los censos y las formas alternativas de costearlos. Las secciones IV y V tratan de las novedades conceptuales y tecnológicas que en la región se han discutido o incorporado, para finalmente en la última sección analizar las formas de evaluación de los resultados.

Las fuentes que nutren la información e ideas aquí expresadas provienen principalmente del contacto con los países a través de la asesoría técnica, de los seminarios organizados en los países y en nuestra sede (CEPAL, 1999), así como de una encuesta sobre la experiencia del último censo realizada en 1998 a los Institutos y Direcciones de Estadística de la región (Del Popolo, 1999).

I.        La tradición censal

Aunque varios países han realizado censos en la primera mitad del siglo y aún antes, con diversos fines, es en 1950 que comienza en América Latina la realización sistemática de censos de población y viviendas en la mayoría de los países de la región. Es a partir de esa década que los países, con mayor y menor éxito, tratan de seguir las recomendaciones de las Naciones Unidas de hacerlos cada diez años, en lo posible en los años terminados en dígito 0, y en forma simultánea en todo el territorio nacional. De los veinte países de la región, solamente uno no lo hace alrededor de 1950, y quince lo hacen precisamente en ese año. A partir de allí la tradición continúa, aunque siempre con excepciones de países que por razones financieras o políticas se saltan una década o lo hacen en años posteriores al terminado en dígito cero. Por ejemplo, en la década de 1990 Costa Rica y Cuba no lo han realizado, Honduras lo efectuó en 1988 (corresponde a la década anterior), y de los veinte países solamente cuatro lo hicieron en el año 1990. En la presente década está ocurriendo algo similar, ya que sólo cuatro países efectuaron su censo en el 2000: Brasil, Costa Rica, México y Panamá. En el 2001 lo planean hacer cinco países y más de la mitad de éstos prevén hacerlo en los años siguientes.

En cuanto a la cobertura de los mismos, según las evaluaciones hechas por los organismos nacionales en conjunto con el CELADE, puede decirse que en general ha sido satisfactoria. Salvo unos pocos casos, el porcentaje de omisión ha sido inferior al 10 por ciento y un número no despreciable, por debajo del 5 por ciento (cuadro 1). Lo interesante de observar es que a través del tiempo no se percibe una clara mejora en la cobertura de la población, sino que por el contrario en algunos casos incluso se observa un deterioro. En ello pueden incidir varios factores, como por ejemplo la mayor complejidad de situaciones por el alto crecimiento de la población, sobre todo en las ciudades, la mejora en las técnicas para evaluar la calidad de la información, la dificultad en incorporar nuevos conceptos y una tecnología más sofisticada.

 Cuadro 1
AMÉRICA LATINA: PORCENTAJE DE OMISIÓN CENSAL
CENSOS DE LA DÉCADA DE 1950 A 1990
País
Censo de la década de:
1950
1960
1970
1980
1990






Argentina
1.4
3.3
2.8
1.0
0.9
Bolivia
0.7
-
5.9
-
6.7
Brasil
3.8
4.2
3.4
2.5
2.5
Colombia
12.9
8.1
19.1
12.5
11.2
Costa Rica
6.7
2.2
-0.4
5.4
-
Cuba
5.0
-
-0.3
0.8
-
Chile
6.1
4.0
6.1
1.2
1.1
Ecuador
6.5
6.1
2.6
5.1
6.8
El Salvador
4.7
5.1
3.8
-
4.4
Guatemala
5.5
2.8
8.7
12.8
13.8
Haití
5.2
-
6.1
12.0
-
Honduras
0.7
3.2
8.3
7.2
-
México
6.8
5.3
3.4
0.9
1.8
Nicaragua
6.5
9.3
13.8
-
1.0
Panamá
13.0
5.7
4.8
5.8
2.6
Paraguay
11.4
6.6
4.6
8.4
7.1
Perú
-
3.1
2.7
4.2
3.0
República Dominicana
9.5
6.0
8.2
6.1
5.1
Uruguay
-
1.7
1.4
2.0
2.3
Venezuela
2.8
3.1
4.5
6.9
7.8
Nota: La omisión es calculada comparando la población censada con la población estimada proveniente de las estimaciones y proyecciones de población vigentes en el CELADE. Actualizado en noviembre del 2000

La primera parte de los cuestionarios incluye la ubicación geográfica de la vivienda y preguntas relativas a la calidad, la condición de ocupación y los servicios básicos a la misma. En la mayoría de los casos se distingue dentro de la vivienda a los hogares como unidad de empadronamiento (cuadro 2), aunque algunos países llenan solamente un cuestionario por vivienda, identifican los hogares o familias en su interior. Los hogares se definen como unidades de consumo en que sus miembros comparten el presupuesto y pueden o no ser parientes. Como unidad de consumo hay una serie de preguntas que se refieren al número y destino de los cuartos, las condiciones sanitarias, el equipamiento (radio, TV, lavadora, teléfono, automóvil, etc.). También suelen incluirse preguntas sobre el hogar para investigar objetivos específicos, como ser el idioma hablado (para distinguir las comunidades indígenas), muertes ocurridas en el hogar (para medir mortalidad adulta), personas que viven en el extranjero (para medir la emigración internacional) y otras. La calidad de la vivienda, la disponibilidad de servicios básicos a la misma y el equipamiento del hogar, son usados frecuentemente para la estratificación social de los hogares mediante el procedimiento de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI).

Luego que se averigua en el capítulo de hogar a las personas que lo integran, se incluyen las preguntas a cada una de las personas, previa identificación del jefe del hogar. Sea cual fuere el formato diseñado para el cuestionario (planilla con personas por columna, o lo que es más frecuente hoy, librillo con personas por hoja), habitualmente se ordenan según secciones que van de lo más general a lo más particular: preguntas a todas las personas (parentesco con el jefe del hogar, sexo, edad, estado civil, residencia, y en algunos casos nacionalidad y religión), preguntas sobre características educativas (a personas de más de 5 años u otra edad aproximada), preguntas sobre características económicas (a personas de más de 15 años de edad o a veces de una edad menor), y finalmente preguntas a mujeres de 15 y más años de edad sobre hijos tenidos y sobrevivientes.

Para decidir qué personas incluir en cada hogar es relevante el criterio censal utilizado: censo de hecho o facto y censo de derecho o jure. En el primer caso se anotan a las personas presentes en el hogar la noche anterior al censo y en el criterio de jure se incorporan a las personas que residen habitualmente en el hogar, incluyendo a residentes ausentes y excluyendo a los no residentes presentes. Tradicionalmente era más común el censo de hecho, por razones prácticas, ya que el concepto es claro y fácil de entender. Sin embargo, ya en 1990 cerca de la mitad de los países realizaron censos de derecho (cuadro 2), lo que está ligado a una razón conceptual, pues se supone que refleja mejor la realidad y permite estudiar más claramente la migración y la composición familiar. También se han dado argumentos prácticos, en el sentido que sería más fácil utilizar el criterio de censo de derecho en el caso de que la operación de terreno tenga una duración de varios días.

Algunos de los países de población numerosa y gran extensión geográfica han utilizado el muestreo para la investigación de una serie de temas. Es decir un cuestionario universal básico con pocas preguntas y un formulario ampliado para una muestra de hogares. La tecnología del muestreo parece apropiada para cierto tipo de estudios, considerando la posibilidad de reducir costos y mejorar la calidad de las respuestas. Sin embargo, esta modalidad no ha tenido mucha aceptación (cuadro 2), probablemente por dos razones. La primera, y quizás la más importante, es que las políticas de descentralización a niveles geográficos desagregados, requieren de información representativa en el ámbito local, lo que no es posible en la mayoría de los casos lograr a través de muestras. El censo es prácticamente la única fuente de información para poblaciones poco numerosas. La segunda razón se refiere que al utilizar muestra se produce cierta complejidad en el trabajo de terreno y en el procesamiento de la información, tomando en consideración que se manejan dos cuestionarios, de los cuales uno solamente es aplicable en ciertos hogares. Además, para la entrega de resultados deben utilizarse factores de expansión que habitualmente complican el procesamiento de los datos. Sin embargo, los países de población más numerosa han incorporado un cuestionario ampliado para una muestra grande, como son los casos de Brasil y México en el censo levantado en el 2000.

Con el fin de evaluar la cobertura y calidad censal es muy generalizado el uso de encuestas de post-empadronamiento, a pesar de que hay consenso en que su realización y análisis enfrenta varios problemas. De todas maneras, como se menciona en la Sección V, en la mayoría de los casos la evaluación directa es complementaria del examen minucioso de los datos del censo e información colateral a través de métodos indirectos.

II.       Los censos: un componente importante del Sistema Estadístico Nacional

La visión moderna del censo de población y viviendas considera a éste como parte integrante de del Sistema Estadístico Nacional, junto a los registros administrativos y las encuestas por muestreo continuas y especiales. Además de brindar la información básica para diagnósticos socio-demográficos y los insumos para la toma de decisiones, el censo provee los datos de la población objeto de las políticas y programas sociales. Las cifras de población y subpoblaciones son la base para el cálculo de tasas de la más diversa índole y para el calculo de promedios per capita. Es interesante ver que en algunos países se propone considerar al censo, que es una operación de alto costo, no como un gasto, sino más bien como inversión básica para mantener actualizado el Sistema Estadístico.

Por ser una operación masiva y compleja, en los censos se considera un número restringido de preguntas, siendo en general los cuestionarios simples y ágiles para que la entrevista no insuma mucho tiempo y los conceptos sean fáciles de interpretar. Sin embargo, por ser universales, ellos constituyen el marco ideal para la obtención de muestras que permitan posteriormente realizar estudios en profundidad de los más diversos temas y para la subpoblación que se desee identificar. Por ello, en América Latina prácticamente todos los países cuentan con una encuesta continua de hogares para propósitos múltiples, aunque no en todos ellos es de carácter nacional. En la actualidad varios países forman parte de un programa de Mejora de las Encuestas sobre las Condiciones de Vida (MECOVI) que cuenta con el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial.

En muchos de los países el censo de población es la base utilizada para el establecimiento de proporcionalidad en la representación parlamentaria y como instrumento para asignación de recursos centrales a los municipios. Esto último incluso ha sido motivo de preocupación por algunas oficinas de estadística en el sentido de posibles intentos de manipular las cifras censales, o de presiones por influir en las estimaciones y proyecciones de población a efectos de favorecer cierta área en particular.


Cuadro 2
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LOS ÚLTIMOS CENSOS LLEVADO A CABO POR PAÍSES DE AMÉRICA LATINA
País
Fecha último Censo
Fecha próximo censo
Tipo de
Unidad de
Uso de
Cantidad de Preguntas (d)
Encuesta de



Mes
Año
Mes
Año
Censo
Empadronamiento
Muestreo
Vivienda
Hogar
Personas
Cobertura

Argentina
5
1991
10
2001
Hecho
Hogar
X
9
7
28
X

Bolivia
6
1992
9
2001
Hecho
Hogar

18

23
X

Brasil
9
1991


Derecho
Vivienda (c)
X
27

61
X




08
2000 (a)
Derecho
Vivienda (c)
X
23

67


Chile
4
1992

2002
Hecho
Hogar

10
6
19


Colombia
10
1993

2002
Derecho
Hogar

6
7
21
X

Costa Rica
6
1984


Derecho
Hogar

13

18
s/d




6-7
2000 (a)
Derecho
Hogar

16

20
X(f)

Cuba
9
1981

2002
Derecho
Hogar

14

19
X

Ecuador
11
1990
11
2001
Hecho
Hogar

10
8
23
X

El Salvador
9
1992

2003
Derecho
Vivienda

21

28
X

Guatemala
4
1994

2004
Derecho
Hogar

10
12
24
X

Haití
9
1982

2001
Derecho
Hogar

5
8
27
X

Honduras
5
1988

2001
Derecho
Vivienda

16

30
X

México (b)
3
1990


Derecho
Vivienda
X
18
6
33





2
2000 (a)
Derecho
Hogar
X
20
12 (e)
37


Nicaragua
4
1995

2005
Derecho
Vivienda

13

25
X

Panamá
5
1990


Hecho
Vivienda

13

25





5
2000 (a)
Derecho
Hogar

15
21
27
s/d

Paraguay
8
1992
8
2002
Hecho
Hogar

12
12
21
X

Perú
7
1993

2002 ó 2003
Hecho
Hogar

9
5
23
X

R. Dominicana
9
1993
11
2001
Hecho
Hogar

6
5
23
s/d

Uruguay
5
1996


Hecho
Hogar

11
11
31


Venezuela
10
1990
10 ó 11
2001
Derecho
Hogar
X
23
12
26
X
Notas: s/d: sin dato. (a) Censos ya efectuados. (b) En el caso de México, la información se refiere al Conteo de Población realizado en 1995. En la enumeración la unidad de empadronamiento fue la vivienda pero conjuntamente se realizó una encuesta por muestreo en la que se identificaron los hogares. (c) En portugués se utiliza el término “domicilio” que significa “vivienda”. (d) En el caso de muestreo se refiere al cuestionario ampliado. (e) incluye un módulo de migración internacional. (f) Se utilizó la encuesta continua de hogares.

Además de entenderse los censos como la base del Sistema Estadístico Nacional, también ya existe comprensión acerca de la importancia de coordinar los censos en el ámbito de las regiones de integración económica. Así los países del MERCOSUR, más Chile y Bolivia, han sido pioneros en un esfuerzo por obtener un mínimo de variables comparables, crear una base de datos común e intercambiar experiencias y apoyo mutuo para sus propios censos. Estos países han mantenido un proyecto que les ha permitido hacer talleres y grupos de trabajo para la coordinación censal. Por otra parte, con el propósito de intercambiar experiencias se han producido reuniones también entre los países andinos.

Adicionalmente a la provisión del flujo de información para el trabajo del sector público, el Sistema Nacional de Estadística, debiera considerar los diferentes tipos de usuarios: universidades, centros de investigación, organizaciones no gubernamentales y empresa privada. Aunque han habido avances en la entrega de la información, producida en parte por las facilidades que brinda la tecnología moderna, aún se observa cierta resistencia, principalmente en compartir los microdatos.

III.            El financiamiento: Un tema clave en la etapa de preparación de los censos

Como en otras operaciones masivas que emprende una nación, el costo de todo este proceso tiene implicaciones financieras importantes. Sin duda que la elaboración del presupuesto censal, y la consiguiente obtención de los recursos, constituyen una parte esencial de la etapa preparatoria: sin financiamiento el censo no se hace y con un financiamiento inadecuado se puede afectar la calidad y oportunidad de los datos.

Más allá del problema inflacionario y del propio crecimiento demográfico, los censos hoy cuestan más dinero que en épocas pasadas. Ello no ocurre por un elemento negativo, sino todo lo contrario en el costo actual tiene gran incidencia el aumento de demandas por información y sobre todo por la mayor utilización de información más especializada o más detallada. Por un lado las políticas de descentralización en la administración del Estado, han producido una mayor demanda por datos dentro del ámbito regional y local, y por otra parte hay un mayor interés de investigar con mayor profundidad ciertos aspectos por parte del sector privado, ya sea de las Organizaciones No Gubernamentales, Universidades o empresas del sector productivo. Parte de esta mayor demanda esta asociada al extraordinario avance tecnológico que permite contar hoy con mayor rapidez con una masa de información que pocas décadas atrás parecía imposible generar.

Cuánto cuesta un censo? No es una pregunta fácil de responder y menos aún de hacer comparaciones de un país a otro, ya que existe una gran disparidad de criterios para establecer los componentes del presupuesto de esta operación. Por ejemplo, en algunos presupuestos están incluidos los costos directos e indirectos, en otros no se incluyen los indirectos, en ciertos casos se contabiliza el tiempo dedicado del personal de planta, en otros no, etc. Aún así se tiene ciertas referencias que muestran que el costo de un censo es muy variable de país a país, con presupuestos que van desde aproximadamente un dólar americano por persona hasta 5 dólares por persona. Quizás el promedio de la región se sitúa entre dos y tres dólares por persona. Si bien hablamos de totales para la ronda del 2000 de varios millones de dólares (cercano a los de 10 millones en Paraguay y Bolivia, aproximadamente 100 millones en la Argentina), en América Latina los censos tienen un costo notablemente menor que en países desarrollados. Por ejemplo, el censo del 2000 de los Estados Unidos tuvo un costo mayor a los 20 dólares por persona, superando los 6 mil millones dólares. Para estimaciones burdas estamos utilizando como promedio una cifra aproximada de 2 dólares por persona, lo que significa que para América Latina y el Caribe, con más de 500 millones de habitantes, estamos hablando de una inversión de aproximadamente 1000 millones de dólares en total.

Considerada como una actividad correspondiente a un período corto, el costo de un censo puede parecer muy abultado. Sin embargo, se tendría una visión muy diferente si se contempla un período de aproximadamente diez años, tomando en cuenta que hasta el levantamiento del nuevo censo hay una utilización continua de los datos. Debe contemplarse que esta operación forma parte de un sistema estadístico nacional, que proporciona el marco contextual y muestral durante diez años, además de ser la principal fuente universal que permite que dicho sistema incorpore datos para áreas pequeñas.

Dado que el censo es parte de la programación del desarrollo, que involucra la participación de diversos sectores, parece razonable que este costo sea imputable al sistema estadístico que sustenta la toma de decisiones de tales programas. En este sentido el censo debe considerarse como una parte esencial de las actividades estadísticas que sirven de insumo a los programas de desarrollo, y no como una operación puntual que se reduce a un de un par de años, aunque haya una concentración de los gastos en un período breve.

El alto costo de los programas censales de la ronda del 2000 se da en el marco de una fuerte restricción del gasto público nacional, que forma parte de la situación económica y las políticas de ajuste económico. Ello ha repercutido en que se hayan visto fuertemente recortados los recursos asignados en el presupuesto de algunos de los países de la región. Por otra parte, la tendencia general es que los fondos externos no reembolsables, provenientes de agencias internacionales o gobiernos de países desarrollados, también han disminuido en comparación con décadas anteriores. La situación descrita, de escasez de fondos nacionales e internacionales, ya ha conducido a algunos países a postergar la fecha del levantamiento censal y, en ciertos casos, está poniendo en serio riesgo la factibilidad de realizarlos.

Esta preocupación ha sido ya expresada en los talleres, seminarios y conferencias sobre el tema, en los que se ha hecho hincapié en la necesidad de buscar nuevas fuentes de recursos, en recurrir a fuentes no tradicionales. En el ámbito nacional se han mencionado como alternativas a considerar en mayor profundidad, el comprometer a otras instituciones del sector público y también al sector privado. Ello es consecuente con lo que decíamos acerca de la demanda creciente por información, proveniente de las diferentes instancias nacionales y locales, así como de la empresa privada, y de los censos como la base del sistema estadístico nacional. La colaboración no necesariamente se podría expresar en dinero, sino que podrían establecerse convenios para el apoyo logístico en términos de asignación de locales, vehículos, personal, etc.

La participación del sector privado, como lo mencionan Guzmán y Schkolnik (1999), puede darse en instancias distintas: en la utilización de los resultados, en la ejecución de ciertas actividades censales, y en el co-financiamiento de algunas etapas del censo. Existe cierta opinión de que el sector privado se beneficia de la información sin asumir aunque sea parte del costo de la operación. Si bien existen en algunos países formas de cobro por la información, es menor la experiencia de co-financiamiento de parte de las etapas del proceso de recolección de los datos. En algunos países desarrollados, por ejemplo, se han creado empresas de servicios que compran los datos de los censos y encuestas y los transforman en productos con valor agregado. Esta línea de asociación es promisoria, pero sin duda que tropieza con aspectos legales no despreciables, entre los que está la confidencialidad de la información.

En el plano internacional se ha considerado la posibilidad de recurrir a préstamos bancarios. Esto parece una opción posible, considerando que existe un programa de apoyo a los países por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial para el Mejoramiento de las Encuestas sobre Condiciones de Vida (MECOVI). Hay también antecedentes de proyectos, financiados por uno u otro de estos Bancos, de fortalecimiento estadístico, algunos nacionales y otros sectoriales. La Reunión de Directores de Estadística, realizada en la sede de la CEPAL en Santiago de Chile en marzo de 1999, en conocimiento de exploraciones promisorias realizadas por el CELADE, recogió esta iniciativa y expresó en su resolución la conveniencia de mantener contactos con el BID para manifestarle la importancia de abrir una línea de créditos para apoyar la ronda de censos del año 2000.

El BID acogió positivamente la idea y ya varios países han realizado gestiones de solicitud de préstamos. Bolivia, que fue el primer país en solicitarlo, se encuentra ya con un proyecto en ejecución con el Banco para el censo que se efectuará durante este año. En general la concreción de esta forma de financiamiento ha tenido su dificultad mayor en el ámbito de los gobiernos de los países. Los Directores de Estadística han tenido que hacer un esfuerzo de conscientización importante para que los niveles de decisión en materia de préstamos comprendieran la importancia de los censos. No es una tarea fácil, considerando que aún a través de préstamos el costo del censo constituye igualmente un gasto fiscal, además del hecho que en ocasiones compite con proyectos de gran importancia dentro del área social de los países.

Otro tipo de esfuerzo novedoso, que se ha observado recientemente, es la posibilidad que los países compartan el costo de cierto instrumento necesario para el censo, o lo faciliten a otro país interesado. Esto ha sido aplicado por ejemplo en el uso de lectoras ópticas o scanners, las que pueden ser compartidas por más de un país. Esta idea tiene además un trasfondo más importante, que es el trabajo de coordinación censal entre países. Un ejemplo de ello es el ya mencionado programa de coordinación censal entre los países del MERCOSUR.

Además, una preocupación frecuente es la de establecer una política de comercialización de la información, que permita la recuperación de costos, principalmente cuando los datos son requeridos por empresas privadas. En este sentido se podría tener una diversidad de productos (publicaciones, CDs, procesos especiales), los cuales dependiendo de los requerimientos y el tipo de usuario, sería entregado gratuitamente o se aplicarían tarifas diferenciadas. Probablemente esta fuente de recursos no sea de gran magnitud, se obtendría posteriormente a la realización del censo, y en muchos casos por disposiciones internas la recaudación por este concepto va a un fondo central y no necesariamente a los institutos de estadística.

IV.            Las novedades conceptuales

La discusión de los contenidos de los censos actuales, no ha estado ajena a los desafíos que plantea la sociedad de hoy y, como consecuencia, a la demanda de información que ello implica. Las estrategias de desarrollo vigentes, que promueven el crecimiento económico con equidad social, están estrechamente ligadas con las condiciones de vida de la población. Tanto la población vista como factor del cambio, que requiere niveles crecientes de productividad e incorporarse al cambio tecnológico, como la población considerada como la destinataria del progreso económico y social. Ello ha traído nuevas exigencias por el aumento de la demanda de información, tanto del sector público como del ámbito privado (ONGs, Universidades, Centros de Investigación, Sector Productivo). El resultado de ello es el involucramiento en los censos de algunos temas novedosos relacionados con el entorno ambiental de la vivienda, el equipamiento del hogar y las condiciones de vida de las personas. Sin embargo, hay que consignar que estos cambios han sido menores, reflejándose a veces en unas pocas preguntas adicionales. Hay que recalcar que más que una modificación profunda en los temas incluidos, hay un aprovechamiento mucho más intenso de lo que tradicionalmente se investiga en los censos.

Las preguntas sobre la vivienda y el hogar no son sólo vistas como indicadores de las condiciones de vida del punto de vista económico y de las formas de estimar déficit de viviendas, sino que también son parte de la situación ambiental de la población. En general las preguntas tradicionales dan una visión amplia de las condiciones sanitarias: tenencia de agua potable, disponibilidad de alcantarillado, número de cuartos para dormir (hacinamiento), combustible usado para cocinar. Desde la década de los noventa algunos países han preguntado sobre la forma de eliminación de la basura, y de los cuatro países de América Latina que han hecho censos, tres la han incluido en el 2000. En la discusión preparatoria han estado presentes otros aspectos, como por ejemplo el tipo de pavimentación de las calles, el barrido de las mismas, la existencia de áreas verdes en las proximidades, pero no se ha concretado en su incorporación en las boletas de los censos hasta ahora levantados.

Respecto al equipamiento del hogar existe la opinión de que muchos de los artefactos que se investigaban anteriormente (refrigerador, televisor, etc.) hoy no permiten hacer una clara diferenciación para una estratificación social. En este sentido los países incorporan aquellos artefactos que pueden estar relacionados con una situación de mayor incorporación al desarrollo y al progreso tecnológico y lo que esto implica. Los dos ítems más comunes que se están incorporando en los censos, son la disponibilidad de teléfono móvil y de microcomputadores, y en el caso de estos últimos hay países que planean investigar el acceso a internet.

En cuanto a nuevas preocupaciones referidas al cuestionario sobre las personas, se observa cada vez más la incorporación de preguntas referidas a la cobertura de los sistemas de previsión de salud y seguridad social. Vinculado con el hecho de que en América Latina se están llevando a cabo reformas que consideran privatizaciones, estas preguntas responden al interés en conocer la cobertura de los sistemas públicos y de instituciones privadas de previsión en salud y de administradoras de fondos de pensiones.

En las preguntas sobre educación, además de las preguntas tradicionales de analfabetismo, asistencia escolar y el nivel de instrucción o último año aprobado, en los censos de las últimas décadas se han incorporado otros aspectos de interés. Por un lado se ha generalizado la investigación de la categoría de educación preescolar, dada la extensión que está teniendo este tipo de enseñanza en la mayoría de los países. Por otra parte varios países han incluido una pregunta acerca del título profesional y de postgrado. También se debe consignar que algunos países han incorporado la educación profesional o técnica no formal. Estos últimos aspectos tienen relación para estudios de mano de obra según calificación de la misma, aunque los resultados obtenidos pudieran no ser absolutamente confiables.

Las preguntas sobre características económicas de la población son mayormente muy generales cubriendo tradicionalmente la condición de actividad, ocupación, categoría de la ocupación y rama de actividad. Un número importante de países han incorporado las horas trabajadas, y otros el tamaño del establecimiento, el lugar de trabajo y/o el ingreso familiar. Las definiciones censales no siempre son coherentes con las que se utilizan en las encuestas continuas de hogares, pero existe consenso que estas últimas son un mejor instrumento para profundizar en ciertos aspectos de la actividad económica. En cuanto a la condición de actividad, las propuestas más novedosas para los censos, en general apuntan hacia una mejor captación de la población activa, sobretodo para los que se incorporan en trabajos informales, que afecta principalmente a la actividad femenina. En la década de 1990, ocho países incluyeron una pregunta adicional para tratar de captar este aspecto y tres investigaron en las preguntas al hogar la existencia de industria casera. Argentina ya en el censo de 1991 presentó las opciones en preguntas separadas, privilegiando la actividad frente a inactividad (Giusti y Rodriguez Gauna, 1999). Con la misma intención se plantean utilizar en el censo próximo un diseño de las preguntas que mejore la calidad de las respuestas sobre categoría de la ocupación. En este sentido, nuevamente la propuesta es realizar en lugar de una sola pregunta con varias opciones, un despliegue de preguntas simples para cada dimensión implícita en la definición de categoría de la ocupación. Los autores citados destacan cinco dimensiones a tomar en cuenta: el tipo de “riesgo económico”,  el  “tipo de autoridad” , el “origen de las rentas”, la “responsabilidad de las cargas fiscales”, y  “el tipo de relación con el patrón o empleador”.

No hay muchas innovaciones en preguntas sobre fecundidad y mortalidad. Existe una iniciativa de incorporar preguntas en la sección de hogar para investigar la mortalidad materna. Bolivia, en particular, piensa incorporar preguntas con esa finalidad.

Otro de los esfuerzos destacables es la búsqueda de las formas más adecuadas para la investigación del origen étnico de las personas, tema que ya ha sido incorporado en los censos anteriores. En el último censo realizado, antes del 2000, trece países intentaron identificar con diferentes criterios a la población indígena (Peyser y Chackiel, 1999).

La importancia de investigar este tema a través de los censos ha sido ampliamente reconocida y aceptada, tanto por la universalidad de esta fuente de datos como por la posibilidad que brinda de relacionar el origen étnico con otras características de las personas y los hogares. El interés por el tema es un reflejo del aumento de la demanda de los propios grupos étnicos o comunidades que la consideran un medio para aumentar su visibilidad social, obtener mayor reconocimiento y recursos. Además, para disponer de información para sus propias acciones como grupo y de las organizaciones gubernamentales o no gubernamentales para la elaboración de políticas sociales específicas orientadas a mejorar la calidad de vida de las comunidades.

En las últimas reuniones donde se ha discutido el tema y, en particular, en el seminario "Todos contamos", organizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y otras agencias, en Cartagena de Indias, Colombia, en el año 2000, se ha dado especial atención principalmente a los siguientes aspectos: a) aplicar metodologías participativas para la elaboración de las preguntas censales en las que intervengan las propias comunidades y obtener una definición conceptual apropiada de la identidad de los grupos étnicos, que sea aplicable tanto a las poblaciones indígenas como a los grupos de origen africano que tienen gran importancia en algunos países de la región; b) discutir los aspectos operacionales de la investigación censal y evaluar la importancia de las diferentes alternativas existentes (una sola pregunta, una batería de preguntas, un censo alternativo sobre los grupos étnicos, estudios cualitativos, etc.); y c) cuantificar la magnitud de los grupos étnicos, establecer un marco muestral para estudios en profundidad sobre temas específicos que requieran especial atención, como las condiciones de vida de las comunidades indígenas y otros grupos étnicos de carácter minoritario.

V.              Innovaciones tecnológicas y operativas

Sería largo de enumerar y técnicamente sofisticado para el autor, y probablemente para el lector, la larga lista, generalmente ligados a la informática, de innovaciones tecnológicas. Por ello, solamente se hará referencia a algunos de los aspectos más sobresalientes, en las distintas etapas censales: etapa preparatoria, empadronamiento y etapa post-censal.

En la etapa preparatoria destaca ampliamente la utilización de la cartografía digital para los censos (es decir mapas almacenados en medios electrónicos), acompañada en algunos casos por la utilización de imágenes satelitales. Los especialistas afirman que el cambio fundamental es dejar de trabajar con mapas en papel y comenzar a trabajarlos en el computador. Algunas de las potencialidades que presenta la cartografía digital, son: a) la actualización de archivos en forma permanente; b) la reproducción a cualquier escala de un archivo utilizando el mismo original; c) la construcción de un Sistema de Información Geográfica vinculando la cartografía con los registros de la base de datos; y d) la segmentación asistida por computadora para asignar la carga de trabajo a los censistas (De Gregorio, 1998). Esta innovación, aplicadas en muchos de los países de la región, permite además de facilitar el trabajo de empadronamiento, la posibilidad de difundir los resultados a través de mapas temáticos.

Hasta ahora existía una convicción sobre las ventajas de la capacitación censal a través del método de cascada, que implicaba las transmisión en cadena del entrenamiento, desde el nivel más alto hasta los empadronadores. En las discusiones actuales se considera que el método de cascada no es conveniente, pues la transmisión de los conceptos en cada etapa puede sufrir distorsiones. En este sentido los países están diseñando procedimientos que impliquen una transmisión más directa de los conceptos y formas de llenado de los cuestionarios, apoyados por los métodos audiovisuales más modernos. También se ha considerado que podría mejorar la capacitación el usar un menor número de empadronadores, lo que va ligado a la realización del censo en varios días.

Colombia ya en el censo de 1993 introdujo una forma de capacitación censal a través del sistema educativo del país (Arenas, 1998), que actualmente en mayor o menor grado recogen otros países. La capacitación curricular, como se denomina, consiste en establecer un convenio con el Ministerio de Educación, por el cual durante el semestre anterior al censo se establece un ramo especial de algunas horas semanales, para que los alumnos de los últimos años de secundaria reciban conocimientos de educación estadística y sobre el censo de población. Esta capacitación comprende actividades que familiaricen al estudiante con lo que requiere para el trabajo censal. Se contempla que planeen encuestas, la realicen en el vecindario y luego manejen con soltura y conocimiento el cuestionario censal. Los profesores del sistema educativo formal son entrenados para esta labor por capacitadores provenientes en lo posible de la misma oficina de estadística.

Brasil destaca el sistema indicadores de la gestión censal para la recolección de datos como la revelación del censo efectuado en el 2000 (IBGE, 2000). Destacan como la característica más importante la integración, ya que aproxima a todas las regiones del país, y es posible enfrentar los problemas y dar solución con rapidez mientras se realiza el trabajo de campo. Ello fue posible gracias a la disponibilidad de computadores portátiles, incluyendo los tipo palm, distribuidos en las zonas censales y la utilización de internet. Los coordinadores de zona pudieron transmitir oportunamente sobre los problemas de recolección y los datos cuantitativos de la marcha del trabajo, como ser el total de domicilios y población por sexo empadronados diariamente. Esta información era automáticamente criticada, lo que además permitía la autorización para los pagos a los empadronadores. En censos anteriores los resultados preliminares demoraban por lo menos tres meses, mientras que de esta forma estuvieron disponibles automáticamente al terminarse los trabajos. En síntesis, el sistema permitió tener información de mejor calidad y en tiempo récord.

En las últimas décadas se habían difundido las lectoras ópticas que permitían leer marcas y así facilitar el trabajo de ingreso de información en medios magnéticos a partir de los cuestionarios. Sin embargo, aún existía un componente manual importante en el trabajo de codificación de las preguntas abiertas (lugar de nacimiento, ocupación, rama de actividad) (Ellis, 1998). En América Latina, Uruguay en su censo de 1996 dio el gran paso tecnológico al incorporar para este trabajo las lectoras de imágenes (scanners) que pueden interpretar las marcas, así como caracteres alfanuméricos, permitiendo la comprensión de textos escritos en forma manual. Esto permitió, además de un ingreso rápido de la información, la posibilidad de realizar la codificación y críticas automáticas. Esto trajo como consecuencia un cambio completo en la organización del trabajo de elaboración de los datos, reduciendo a un mínimo el personal de nivel medio y posibilitó un control de calidad más acucioso de todos los procesos (Niedworok, 1999). A partir de esta experiencia, los censos de la década del 2000 de la mayoría de los países están incorporando esta tecnología. Sin embargo, el uso de los scanners no está libre de problemas que son necesarios tomar en consideración, entre ellos la necesidad de papel, diseño e impresión especiales de los cuestionarios y un cuidado particular de su llenado en terreno.

En la etapa de utilización y difusión de la información es quizás donde hay mayor diversidad en las posibilidades de usar formas de almacenamiento y de distribución de la información. Entre ellas se destaca la de creación de bases de microdatos que permitan la obtención rápida de la información deseada, e incluso la posibilidad de producir cuadros “on line” a través de intranet o internet.

El CELADE ha creado uno de los programas de almacenamiento de datos más utilizados en América Latina y el Caribe con el propósito de una más efectiva utilización de los datos: el REDATAM (Recuperación de DATos para Áreas pequeñas por Microcomputador)[2]. En la actualidad se dispone de la generación número cuatro del programa (REDATAM+ G4), cuya versión más reciente puede ser usada en español, inglés o portugués, con Microsoft Windows 95, 98, NT4 ó 2000, en cualquier computador compatible con IBM. El programa utiliza una base de microdatos comprimidos con los registros de personas, viviendas, manzanas en ciudades, o cualquier división administrativa identificada en los censos. En la misma base pueden combinarse uno o varios censos, encuestas y registros administrativos. Es posible definir, a partir de una base de datos, cualquier área geográfica de interés o combinaciones de esas áreas, crear nuevas variables y mostrar rápidamente tabulados en ventanas gráficas. Los datos de diferentes niveles geográficos pueden ser combinados jerárquicamente para crear variables agregadas y los resultados pueden desplegarse en mapas desde REDATAM o transferirse a un Sistema de Información Geográfica (SIG) (CELADE, 2000a, www.eclac.cl/celade/redatam/). Esto permite expresar en un mismo mapa datos de población e información de otro tipo, como por ejemplo centros de salud disponibles, establecimientos educacionales, etc. para una misma unidad territorial.

Además, Redatam contiene módulos para generar y administrar las bases de datos e incluye R+ ZonPlan que crea indicadores predeterminados. En la actualidad se está creando otro módulo (R+ Xplan) destinado a que el usuario pueda crear sus propias aplicaciones de indicadores al estilo de Zonplan. Debido a estas experiencias, recientemente se ha suscrito entre el CELADE y el BID un proyecto destinado a la difusión u utilización de los censos, a partir de la construcción de este tipo de bases de datos.

VI.            La evaluación censal

La tarea de evaluación de un censo implica analizar la calidad de los trabajos en todas las etapas del proceso censal, así como de los resultados obtenidos. En lo que sigue se hace referencia fundamentalmente a la evaluación de la cobertura censal. En general se plantean dos procedimientos para evaluar la cobertura censal: el método directo, basado en la encuesta de post-empadronamiento, y el método indirecto a partir del ejercicio llamado de Conciliación Censal.

La encuesta de post-empadronamiento

Este procedimiento consiste en realizar una encuesta por muestreo que sirva para evaluar la cobertura censal y en algunos casos también se la utiliza para verificar alguno de los datos investigados en el censo. Esta encuesta debe tener las siguientes características:

1.     La encuesta debe ser levantada pocos días después del censo para evitar los problemas de movilidad de la población u otros cambios demográficos.

2.     En principio debe ser conducida por una entidad independiente de la que efectúa el censo y con personal que no ha trabajado en el empadronamiento censal, lo que está ligado con la independencia institucional y con el supuesto de independencia estadística que la metodología requiere.

La metodología de evaluación más aceptada a partir de la encuesta consiste en hacer un “matching” entre la boleta censal y el cuestionario de la encuesta. Dado que se supone que la enumeración de una persona en la encuesta es independiente de lo que pueda suceder en el censo y que ambas fuentes están sujetas a error, se pueden identificar a aquellas personas que están en ambas fuentes y las captada por una fuente y no por la otra. Luego, a través de una fórmula estadística es posible conocer la probabilidad de que no haya sido captada en ninguna de las fuentes y por lo tanto establecer un total estimado como correcto (Marks, Seltzer y Krótki, 1974).

Si bien la mayoría de los países efectúan estas operaciones (14 países en los censos de la década de 1990, cuadro 2), en la encuesta realizada a los países y en el seminario de 1998, se mencionaron los siguientes problemas que este procedimiento enfrenta:

1.     Las encuestas son costosas y distraen la atención de la actividad principal que es el censo de población.
2.     Para que las encuestas sean válidas deben ser hechas por una institución diferente de la que realiza el censo, e incluso en áreas geográficas con cartografía independiente, lo que generalmente no ocurre.
3.     El momento de su realización en ocasiones ha sido luego de mucho tiempo con posterioridad al censo, por lo que la comparabilidad no resulta válida.
4.     En algunos casos los resultados de estas encuestas son dudosos y no se dispone de la metodología de cálculo de los porcentajes de omisión y de un informe técnico transparente. Esto es grave porque produce pérdida de credibilidad en el censo.
5.     Rara vez se hace una explotación exhaustiva de los resultados, como por ejemplo para entregar información sobre cobertura a nivel desagregado geográficamente y para analizar errores de contenido al menos en algunas variables.

La conciliación censal

El método de “conciliación censal” para determinar la cobertura de los censos, más que un procedimiento rutinario de tipo estadístico matemático, se trata de un análisis de la información con criterios demográficos basado en el conocimiento y la experiencia acumulada sobre los problemas de la información. El resultado final es una descripción coherente de la dinámica demográfica, considerada como la más plausible para un período dado que comprende los censos disponibles. Esta dinámica comprende la estimación de la población por sexo y edades y de los componentes del crecimiento que explican su evolución (fecundidad, mortalidad y migración internacional). El resultado de este ejercicio constituye además la evolución demográfica del período histórico de un país (por ejemplo, 1950-2000), que sirve de base a la elaboración de las proyecciones de población por sexo y edades.

El procedimiento se basa en dos ideas centrales:

1.     Si los censos fueran recogidos sin errores y se tuvieran estimaciones correctas de la mortalidad, la fecundidad y las migraciones internacionales, se podría a partir de la población por sexo y edad de un censo calcular la correspondiente a otro censo anterior o posterior, la que sería coincidente con los valores observados. Por ejemplo, la población de 20-24 años de edad del censo de 1990 puede calcularse como la población de 10-14 años del censo de 1980 por la relación de sobrevivencia de ese grupo por diez años, más migración neta internacional de la cohorte en el período.

2.     En la realidad los censos están afectados por errores de cobertura y de declaración de la edad, de acuerdo a patrones relativamente conocidos. Por ejemplo, la experiencia en América Latina indica que existe una importante omisión de población de niños menores de cinco años de edad y de hombres en edades de trabajar, una exageración en la declaración de la edad en los ancianos, un rejuvenecimiento de la edad de las mujeres adultas, etc. Ello conduce a tener mayor confianza en la población censada en ciertos grupos de edad en cada sexo, y a tener más dudas sobre lo que ocurre con otros grupos.

En el caso de tener disponible tres censos, para el censo de la fecha del que se desee evaluar, para cada uno de los sexos, se dispondría de seis estimaciones: las provenientes de cada uno de los censos del mismo sexo y las provenientes del sexo opuesto. Luego se tendría que seleccionar el valor o promedio de valores que se considere más razonable.

El procedimiento aquí descrito no tiene como pretensión obtener la verdad absoluta sobre la dinámica demográfica de un país. El objetivo es lograr las estimaciones más plausibles con los datos disponibles, asegurando al menos la existencia de coherencia entre las variables involucradas. Sin duda la coherencia es una condición necesaria, aunque no suficiente, para obtener las estimaciones correctas. Quizás la mayor debilidad está en que depende en mucho del buen juicio del evaluador y en ese sentido tiene una alto grado de subjetividad. Las dificultades mayores están vinculadas a problemas de falta de comparabilidad de los censos y sobre todo a que es difícil determinar el saldo migratorio neto entre censos.

Como conclusión, y dado que la mayoría de los países están efectuando encuestas de post-empadronamiento, se considera que ambas procedimientos deberían ser complementarias. Las encuestas formarían parte de la información disponible para la evaluación, pero sería necesario de todas maneras lograr una explicación demográfica plausible de los resultados censales.

CONCLUSIONES

Los censos tienen un papel importante en América Latina, pues son la base del Sistema Estadístico Nacional, y son la fuente principal de información para suppoblaciones poco numerosas. Si bien los registros administrativos han mejorado, y habría una base tecnológica para una buena administración de sus datos, aun distan mucho de los registros de población de los países desarrollados.

Un problema que amenaza a veces la propia sobrevivencia de los censos, radica en los altos costos involucrados y la escasez de recursos públicos. Para asegurar su realización y su calidad es necesario recurrir a fuentes alternativas a las tradicionales. Por ello aquí se aboga por la búsqueda de darle participación al sector privado por una parte, aprovechar los recursos internacionales por medio de préstamos, por ejemplo del BID, lo que significa que el país afronta el costo pero lo amortiza en varios años. Otra alternativa que se presenta es la de compartir ciertos costos entre dos o más países, por ejemplo la compra de equipos, realizando una economía de escala.

Los censos de la ronda del 2000 se caracterizan por importantes cambios, principalmente en los aspectos tecnológicos. Del punto de vista conceptual, se continúan investigando prácticamente los mismos conceptos que en el pasado, aunque probablemente se incorporen algunas preguntas relacionadas con las preocupaciones actuales que afectan a la población. Del punto de vista tecnológico, en cambio, se pueden mencionar varias novedades que pueden favorecer la oportunidad y calidad de los datos: la cartografía digital, la captura de datos a través de scanners y el uso de internet para gestión del censo en terreno y para la difusión de información censal.

Finalmente, es importante que los censos arrojen resultados de una alta calidad, evitando el riesgo que significa el obtener resultados con mayor rapidez, al disponer ahora de herramientas tecnológicas avanzadas. Para evaluar este aspecto, se sugiere estudiar la cobertura censal tomando en forma complementaria los procedimientos directo e indirecto. El directo, se obtiene a partir de la encuesta de post-empadronamiento, y el método indirecto, consiste en buscar la coherencia de la información involucrada en la dinámica demográfica del país.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Ellis, C. (1998); “Nuevas Tecnologías en captura y diseminación de datos de población” en O censo 2000 no MERCOSUL. Segundo Seminario de Trabalho. Instituto Brasileiro de Geografía e Estatística. Río de Janeiro, Brasil.
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[1] Jefe del Área de Demografía, Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), División de población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
[2] Este programa no es competitivo con el “Integrated Microcomputer System” (IMPS) de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, sino que es usado en forma complementaria.
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